Me
empujó suavemente, haciéndome caer de espaldas sobre la cama para después
colocarse encima mía, arremetiendo contra mis labios con un intenso beso. Tardé
un par de segundos en reaccionar, acabando por corresponder a este de la misma
manera, cerrando los ojos aunque algo mareado aún por el alcohol.
No
tardé en acabar dejándome llevar. Hacía mucho tiempo que no llegaba tan lejos
con alguien y aunque la conciencia me dijese que me detuviese, mi cuerpo
parecía que era el que tenía el control en esta ocasión. Pasé los brazos por su
cuello, enredando los dedos de una mano en el pelo del menor mientras con la
otra acariciaba su nuca, ladeando un poco la cabeza para encajar los labios de
ambos. Al sentir sus manos bajo mi camiseta me estremecí un poco, cosa que
pareció divertirle pues ahogó una suave risa en el beso, separándose después de
eso.
-
Que sensible… quién me lo iba a decir…. –
Susurró cerca de mi oído, pegando su cintura a la mía –
-
C-cállate… - Podía sentir su erección
perfectamente, lo que me hizo ruborizar levemente –
Cuando
me empezó a levantar la camiseta me incorporé para que pudiese hacerlo,
llevando las manos a su camisa, desabrochando algo tembloroso por los nervios
sus botones. Al descubrir su pecho deslicé los dedos por su abdomen mientras se
quitaba la camisa para después lanzarla a un lado, volviendo a abalanzarse
contra mis labios en un beso más fogoso que el anterior, al cual esta vez
respondí sin dudarlo. Estaba excitado y mucho. No sabía si era por el alcohol o
por otra cosa, tampoco me importaba, en ese momento sólo pensaba en ir a más
por lo que me armé de valor, deslizando las manos entre ambos cuerpos y
mientras desabrochaba su pantalón con una mano, con la otra comencé a acariciar
su miembro sobre la tela vaquera. Aquello debió de gustarle pues empezó a mover
la cintura contra mi mano, dejándolo colar la lengua en mi boca par profundizar
el beso, empezando a mover su lengua contra la mía, enredándolas una y otra vez
hasta que ambos nos quedamos sin aire.
Al
separarnos pude sentir su mirada fija en mí. Deslicé una mano por su pantalón,
empezando a meter los dedos por sus calzoncillos. Podía sentir el calor que
desprendía su cuerpo sobre el mío, pero su mano detuvo la mía, sacándola de su
ropa para, en un rápido movimiento, ponerme de cara al colchón. En un abrir y
cerrar de ojos me despojó de la ropa que me quedaba, sujetándome por las
muñecas con una mano por encima de mi cabeza, limitando mis movimientos.
Se
me nubló la vista por unos segundos, sentía mi cuerpo arder aunque ya no sabía
si era por el calor o por la situación en la que estaba. Forcejeé un poco
aunque sin muchas fuerzas, abriendo los ojos de par en par cuando sentí de
nuevo la erección del menor, esta vez presionando mi entrada, lo que hizo que
se me escapase un pequeño jadeo.
-
Jin… e-espera… - Mi cuerpo se tensó al sentir
como empezaba a presionar mas insistentemente – no estoy… listo… - Era incapaz
de hablar de corrido pues los jadeos iban saliendo cada vez más seguido desde
mi garganta-
-
Llevo esperando mucho tiempo… - Y sin esperar
más se abrió paso en mi interior de una sola embestida-
De
mis labios salió un gemido desgarrado. Lo sentía abrirse paso violentamente en
mí, entrando y saliendo sin piedad. Su mano apretaba mis muñecas mientras con
la otra separaba mis nalgas, aumentando rápidamente la velocidad de sus
embestidas mientras esos gemidos dolorosos empezaban a cambiar a placenteros,
sintiendo como mi cuerpo se iba acostumbrando a la sensación de tenerlo en mi
interior.
Alcé
un poco la cintura, dejando así mi trasero más en pompa aunque con el pecho aún
pegado al colchón. Fue en ese momento cuando lo sentí. Apreté los ojos en el
momento en el que su otra mano envolvía mi miembro y empezaba a masturbarme
primero lento pero después más rápidamente, imitando con esta sus propios
movimientos contra mi. Tenía la mente en blanco. Dejé que mi cuerpo reaccionase
por instintos y sin poder aguantar más me vine con un gemido orgásmico en su
mano, notando además mi cuerpo contraerse sobre el miembro del menor, que no
tardo tampoco mucho más en correrse en mi interior, llenándome por completo.
Me
soltó el agarre de la cintura, saliendo lentamente de mi y yo me dejé caer por
completo sobre la cama. Sentí el colchón hundirse a mi derecha y segundos
después unos brazos rodearme para abrazarme. No tardé en quedarme dormido
debido al cansancio acumulado.
Me
despertó el sonido del móvil pegado a mi oreja. Pegué un brinco en la cama,
cayendo al suelo por un lateral de la cama completamente desorientado mientras
buscaba a tientas con la mano sobre el colchón el dispositivo. Al encontrarlo rápidamente descolgué la llamada
sin ver siquiera de quien se trataba.
-
¡D-diga…! – Estaba aún sorprendido. El corazón
me latía tan rápido que se me podría haber salido del pecho. Me pasé la mano
libre por la cara y por el pelo, tratando de espabilar un poco-
-
¿No piensas venir a abrirnos? ¡Llevamos un buen
rato llamando a la puerta! –La voz de Nakamaru resonaba demasiado alta al otro
lado del auricular, haciendo que me separase el móvil de la oreja-
-
Ya voy… - Colgué y me puse en pie, caminando
para abrir la puerta, llevando la misma ropa de la noche anterior. Abro la
puerta y miro con leves morros a Nakamaru y Taguchi, echándome a un lado para
que pudiesen pasar- Buenos días… aah… - Dejé escapar un pequeño bostezo
mientras cerraba la puerta- ¿Qué ocurre…?
-
¡Nos vamos a la playa! – Taguchi rió mientras se
apoyaba en el hombro de Nakamaru mientras este asentía-
-
¿A la playa…? ¿Ahora…? – Los miré aún más sorprendido
pero sonreí ampliamente- ¡Si! ¡Vamos!
Corrí
a la habitación, quitándome la ropa hasta quedarme en boxers, abriendo el
armario para ver que ropa elegía. Me puse un vaquero algo holgado hasta la
pantorrilla y una camiseta blanca, poniéndome por encima una sudadera gris. Al
darme la vuelta alcé las cejas sorprendido, no había sentido la presencia de
Nakamaru, que me observaba apoyado en el marco de la puerta. ¿Cuánto llevaba
ahí mirando? Opté por no darle importancia, caminando hacia este.
-
Si no te quitas de en medio no podré ir a
peinarme… Por cierto ¿habéis desayunado? Porque yo me muero de hambre – Pasé a
su lado, metiéndome en la baño para asearme, seguido todo el rato por Nakamaru,
al que enseguida se sumó Taguchi-
-
Deberíamos irnos… ya vamos tarde – Taguchi
parecía impaciente. En verdad los dos lo parecían-
Al
terminar de arreglarme apoyé una mano en la espalda de mis compañeros y los
guié hacia la puerta para salir los tres por esta, cerrándola a mis espaldas
para luego ir con ellos hasta el coche de Nakamaru, subiéndome en el asiento
del copiloto mientras Taguchi subía en el asiento trasero.
Realmente
me hacía ilusión esa escapada, los tres juntos. Durante el viaje me dediqué a
buscar en la radio buena música, charlando y bromeando hasta que pasadas un par
de horas el coche se detuvo, aparcado justo frente a la playa. Bajé rápidamente
del coche, estirando un poco los brazos hacia el cielo. Por fin habíamos
llegado e íbamos a pasarlo genial, aunque no nos bañásemos pues hacía algo de
frío.
Lentamente
bajé de la cama y busqué por el suelo mi ropa. Me vestí lo más rápido que pude
y, procurando hacer el menor ruido posible, salí de allí, comenzando a caminar
por la calle. No tenía fuerzas para ir andando de regreso a mi casa, así que
paré un taxi y subí a este, indicándole la dirección. Al llegar, en lugar de
entrar, saqué de mi bolsillo la llave del coche, subiendo a este para después
arrancarlo y ponerme en marcha. No tenía claro a dónde iba. Me dolía el cuerpo
entero y la cabeza parecía que me fuese a estallar con ese dolor punzante y
martilleante que sentía en las sienes, pero a pesar de todo eso, sabía que si
me quedaba en casa acabaría derrumbándome.
Conduje
durante casi tres horas hasta que me detuve frente al mar. Hacía mucho tiempo
que no pasaba por ahí y al bajar del coche y sentir la brisa marina golpear mi
cara me sentí casi recuperado al momento, hasta que a lo lejos escuché su
nombre.
-
¡Kame! ¡Espera! –La voz de Nakamaru era
inconfundible-
No hay comentarios:
Publicar un comentario