Me senté en el sofá con una lata de cerveza en la mano. Los
nervios me carcomían por dentro y había una tensión en el aire que casi se
podía cortar con un cuchillo. Ahí estaba, después de tanto tiempo, sentado a mi
lado bebiendo de su lata, mirando al frente como si tratase de evitarme.
Me mordí el labio inferior un momento, sin poder evitar
mirarlo de reojo. Llevábamos ya un buen rato en silencio, había muchas cosas
que aclarar y no me salían las palabras.
-
Ueda… - Y ahí estaba. El comienzo de la gran y
esperada conversación-
- Dime…. – Respiré hondo, armándome de valor para
girarme hacia este, mirándolo a los ojos –
-
¿Dime…? – Dejó escapar una sarcástica risa –
Desapareces sin decir nada… No coges… No, cambias de teléfono… Cuando consigo
contactar contigo me cuelgas… ¿Y encima me dices “dime”? ¿Pero se puede saber
qué pasa contigo?
- Yo… Lo siento… Es solo que… - Hice una pequeña
pausa, respirando hondo - No podía aguantarlo más…
- ¿El qué…? Si no te explicas no podremos
ayudarte… No queremos que dejes el grupo… - Intenté sostenerle la mirada pero
acabé desviándola, volviendo a morderme el labio inferior -
- También yo os echo de menos… pero es difícil… sintiendo
lo que siento… Sabiendo que esto irá a más porque cada día ha ido a más y más
desde hace años… y que por mucho que intente frenarlo no puedo… - Kame me
miraba extrañado, no sabía de qué le estaba hablando, era obvio… nunca nadie
había sospechado nada, me había encargado siempre de no dar pie a esa clase de
pensamientos entre mis compañeros-
-
Ueda… no te sigo… - Su ceño se frunció
ligeramente - ¿De qué estas hablando ahora?
Respiré hondo de nuevo, reuniendo todo mi coraje para poder
mirarlo fijamente a los ojos con un semblante serio.
-
Estoy hablando de que estoy enamorado… de ti… -
Su rostro pasó por diferentes expresiones, empezando por la sorpresa seguida de
la incertidumbre, confusión y por último, empezó a reir –
- ¿Pero te has vuelto loco? – Seguía riendo pero
al ver que mi expresión no cambiaba empezó a ponerse serio – Espera… ¿no es una
broma…?
Se llevó una mano a la nuca, asintiendo lentamente mientras
miraba hacia otro lado. Si el ambiente ya estaba tenso antes, ahora casi no
podía ni respirar de la presión. Por fin lo había dicho, pero no obtuve
respuesta.
-
Tengo… Tengo que irme… - Susurró antes de
levantarse, caminando hacia la puerta para segundos después marcharse por esta,
dejándome en mi propio salón –
Era la hora del descanso. Llevaba un rato notando las
miradas de Nakamaru y Taguchi fijas en mi, sentado cada uno a un lado mío en la
mesa donde teníamos los papeles de las nuevas canciones.
- Kame… ¿estás bien…? – Me sacó del trance el peso
de una mano sobre mi hombro, girándome rápidamente hacia Taguchi –
-
¿Ah..? ¿Qué…? – Lo miré extrañado. No había
escuchado lo que había dicho –
-
Que si estás bien… llevas todo el día en babia…
- Esta vez hablaba Nakamaru-
- Aah… si, estoy bien, sólo es que he dormido poco
hoy - Obviamente ambos estaban preocupados, por lo que sonreí levemente, tratando
de restarle importancia – Ah… ayer estuve con Ueda, está bien… pero creo que va
a costar que vuelva al grupo…
- ¿Ah? Pero si estaba segurísimo de que
conseguirías que volviese… -Taguchi se puso en pie, mirándonos a Nakamaru y a
mi – Voy a tomar un poco el aire…
Al irse, me giré hacia Nakamaru, encogiéndome un poco de
hombros.
-
Lo siento… es que todo es más complejo de lo que
me imaginaba… y no creo que yo sea el adecuado para hacerlo volver…
- ¿Por qué lo crees…? –Su ceño se frunció
ligeramente, mirándome aún más extrañado –
- Porque… Uepi me ha confesado como se siente… y
es… complicado… llegar a una solución… - Asentí, poniendo morros levemente de
manera inconsciente –
-
Kame… ¿Qué ha pasado exactamente…?
- Pues… - Lo miré, suspirando, dejándome caer sobre
la mesa, escondiendo la cabeza entre los brazos – Se me confesó… dijo que
estaba enamorado de mi… - Giré la cabeza un poco hacia este. Tenía los ojos
abiertos de par en par y la boca algo entreabierta por la sorpresa –
-
Espera… ¿Por fin? – Parpadeó, tratando de
asimilar la noticia –
-
¿Cómo que por fin…? ¿Lo sabías…?
- Claro… se le notaba… lo sorprendente es que no
lo supieses… creo que lo sabíamos todos
menos tu, por lo que se ve… - Sonrió levemente, pero parecía más una amarga
sonrisa –
El resto del día transcurrió tranquilo aunque con algunas
risas y bromas. Agradecía que tanto Nakamaru como Taguchi intentasen animarme,
al igual que yo intentaba hacerlo con ellos también.
Al salir del trabajo subí al coche con Nakamaru. Nos había
invitado a salir esa misma noche, así que accedí, aunque Taguchi había denegado
porque decía que tenía algunas cosas que hacer, así que al final nos fuimos los
dos sólos a cenar a un restaurante de sushi. Según nos sentamos en una mesa
algo apartada empezamos a hablar, a ponernos al día de algo que no fuese
trabajo.
Delante nuestra pasaron varios platos de sushi y sashimi,
además de un par de cervezas para cada uno. Todo iba sobre ruedas. Habíamos
conseguido evadirnos de todo y lo único en lo que pensábamos era en pasarlo
genial, además, con Nakamaru era imposible no divertirse. Pasamos horas en
aquel lugar hasta que al final decidimos volver.
Tras dejarme en mi casa, entré en esta y me dejé caer sobre
la cama al llegar al dormitorio, cogiendo el teléfono para mirar la hora.
-
Las dos de la mañana… Debe de estar durmiendo… -
Susurré, cerrando los ojos y sin darme cuenta, me acabe durmiendo así mismo –
_ ______________________________________________________________________
- La cagué… se lo acabé diciendo… - Suspiré,
llevándome de nuevo la jarra de cerveza a los labios, mirando al frente –
-
¿Y qué te dijo…? – Jin me miraba preocupado,
bebiendo también de su cerveza-
-
Nada… se levantó y se fue… - Apoyé la frente en
la barra del bar, cerrando los ojos – No tenía que haber dicho nada… Ni
haberlos dejado tirados…
-
Mira el lado bueno… ahora que sabes qué siente…
puedes olvidarlo y empezar de cero… - Jin posó su mano en mi regazo, mirándome
con una sonrisa ladeada –
-
¿Empezar de cero…? No creo que sea tan fácil… -
Fruncí un poco el ceño ante su tacto, mirándolo de reojo –
-
Bueno… si no lo intentas… no lo sabrás… - Esta
vez se inclinó hacia mí para susurrármelo al oído, por lo que me sorprendí aún
más –
En verdad tenía razón. No podía quedarme lamentándome. No
había cambiado nada, aunque no se lo hubiese dicho, nunca habría sido posible..
Siempre lo había sabido. ¿De qué me estaba lamentando entonces?. Me acabé de un
trago la jarra que tenía en las manos y pedí otra al camarero al verlo pasar.
No sabía ni que hora era ni cuantas cervezas había bebido,
pero una vez más estaba apoyado en el hombro de Jin, caminando por la calle
mientras ambos reíamos por cosas banales. Probablemente yo iba más borracho que
él, porque sin saber cómo, en un abrir y cerrar de ojos había sido acorralado
contra la pared, sintiendo como el cuerpo de este se pegaba al mío. Apoyé las
manos en su pecho y traté de empujarlo para apartarlo, gastando fuerzas en vano
pues apenas pude separarlo unos centímetros.
-
No te resistas… - Susurró, inclinándose hasta
que nuestros rostros quedaron bastante cerca, tanto que podía sentir sus labios
sobre los míos – Olvida a Kamenashi… y míramen a mí…
No hay comentarios:
Publicar un comentario