miércoles, 17 de febrero de 2016

Only You 04

Me senté en el sofá con una lata de cerveza en la mano. Los nervios me carcomían por dentro y había una tensión en el aire que casi se podía cortar con un cuchillo. Ahí estaba, después de tanto tiempo, sentado a mi lado bebiendo de su lata, mirando al frente como si tratase de evitarme.

Me mordí el labio inferior un momento, sin poder evitar mirarlo de reojo. Llevábamos ya un buen rato en silencio, había muchas cosas que aclarar y no me salían las palabras.

-       Ueda… - Y ahí estaba. El comienzo de la gran y esperada conversación-
-      Dime…. – Respiré hondo, armándome de valor para girarme hacia este, mirándolo a los ojos –
-       ¿Dime…? – Dejó escapar una sarcástica risa – Desapareces sin decir nada… No coges… No, cambias de teléfono… Cuando consigo contactar contigo me cuelgas… ¿Y encima me dices “dime”? ¿Pero se puede saber qué pasa contigo?
-       Yo… Lo siento… Es solo que… - Hice una pequeña pausa, respirando hondo - No podía aguantarlo más…
-      ¿El qué…? Si no te explicas no podremos ayudarte… No queremos que dejes el grupo… - Intenté sostenerle la mirada pero acabé desviándola, volviendo a morderme el labio inferior -
-   También yo os echo de menos… pero es difícil… sintiendo lo que siento… Sabiendo que esto irá a más porque cada día ha ido a más y más desde hace años… y que por mucho que intente frenarlo no puedo… - Kame me miraba extrañado, no sabía de qué le estaba hablando, era obvio… nunca nadie había sospechado nada, me había encargado siempre de no dar pie a esa clase de pensamientos entre mis compañeros-
-       Ueda… no te sigo… - Su ceño se frunció ligeramente - ¿De qué estas hablando ahora?

Respiré hondo de nuevo, reuniendo todo mi coraje para poder mirarlo fijamente a los ojos con un semblante serio.

-       Estoy hablando de que estoy enamorado… de ti… - Su rostro pasó por diferentes expresiones, empezando por la sorpresa seguida de la incertidumbre, confusión y por último, empezó a reir –
-  ¿Pero te has vuelto loco? – Seguía riendo pero al ver que mi expresión no cambiaba empezó a ponerse serio – Espera… ¿no es una broma…?

Se llevó una mano a la nuca, asintiendo lentamente mientras miraba hacia otro lado. Si el ambiente ya estaba tenso antes, ahora casi no podía ni respirar de la presión. Por fin lo había dicho, pero no obtuve respuesta.


-       Tengo… Tengo que irme… - Susurró antes de levantarse, caminando hacia la puerta para segundos después marcharse por esta, dejándome en mi propio salón –


_______________________________________________________________________

Era la hora del descanso. Llevaba un rato notando las miradas de Nakamaru y Taguchi fijas en mi, sentado cada uno a un lado mío en la mesa donde teníamos los papeles de las nuevas canciones.

-     Kame… ¿estás bien…? – Me sacó del trance el peso de una mano sobre mi hombro, girándome rápidamente hacia Taguchi –
-       ¿Ah..? ¿Qué…? – Lo miré extrañado. No había escuchado lo que había dicho –
-       Que si estás bien… llevas todo el día en babia… - Esta vez hablaba Nakamaru-
-    Aah… si, estoy bien, sólo es que he dormido poco hoy - Obviamente ambos estaban preocupados, por lo que sonreí levemente, tratando de restarle importancia – Ah… ayer estuve con Ueda, está bien… pero creo que va a costar que vuelva al grupo…
-   ¿Ah? Pero si estaba segurísimo de que conseguirías que volviese… -Taguchi se puso en pie, mirándonos a Nakamaru y a mi – Voy a tomar un poco el aire…

Al irse, me giré hacia Nakamaru, encogiéndome un poco de hombros.

-       Lo siento… es que todo es más complejo de lo que me imaginaba… y no creo que yo sea el adecuado para hacerlo volver…
-  ¿Por qué lo crees…? –Su ceño se frunció ligeramente, mirándome aún más extrañado –
-     Porque… Uepi me ha confesado como se siente… y es… complicado… llegar a una solución… - Asentí, poniendo morros levemente de manera inconsciente –
-       Kame… ¿Qué ha pasado exactamente…?
-    Pues… - Lo miré, suspirando, dejándome caer sobre la mesa, escondiendo la cabeza entre los brazos – Se me confesó… dijo que estaba enamorado de mi… - Giré la cabeza un poco hacia este. Tenía los ojos abiertos de par en par y la boca algo entreabierta por la sorpresa –
-       Espera… ¿Por fin? – Parpadeó, tratando de asimilar la noticia –
-       ¿Cómo que por fin…? ¿Lo sabías…?
-   Claro… se le notaba… lo sorprendente es que no lo supieses…  creo que lo sabíamos todos menos tu, por lo que se ve… - Sonrió levemente, pero parecía más una amarga sonrisa –

El resto del día transcurrió tranquilo aunque con algunas risas y bromas. Agradecía que tanto Nakamaru como Taguchi intentasen animarme, al igual que yo intentaba hacerlo con ellos también.

Al salir del trabajo subí al coche con Nakamaru. Nos había invitado a salir esa misma noche, así que accedí, aunque Taguchi había denegado porque decía que tenía algunas cosas que hacer, así que al final nos fuimos los dos sólos a cenar a un restaurante de sushi. Según nos sentamos en una mesa algo apartada empezamos a hablar, a ponernos al día de algo que no fuese trabajo.

Delante nuestra pasaron varios platos de sushi y sashimi, además de un par de cervezas para cada uno. Todo iba sobre ruedas. Habíamos conseguido evadirnos de todo y lo único en lo que pensábamos era en pasarlo genial, además, con Nakamaru era imposible no divertirse. Pasamos horas en aquel lugar hasta que al final decidimos volver.

Tras dejarme en mi casa, entré en esta y me dejé caer sobre la cama al llegar al dormitorio, cogiendo el teléfono para mirar la hora.

-       Las dos de la mañana… Debe de estar durmiendo… - Susurré, cerrando los ojos y sin darme cuenta, me acabe durmiendo así mismo –
_  ______________________________________________________________________ 

-      La cagué… se lo acabé diciendo… - Suspiré, llevándome de nuevo la jarra de cerveza a los labios, mirando al frente –
-       ¿Y qué te dijo…? – Jin me miraba preocupado, bebiendo también de su cerveza-
-       Nada… se levantó y se fue… - Apoyé la frente en la barra del bar, cerrando los ojos – No tenía que haber dicho nada… Ni haberlos dejado tirados…
-       Mira el lado bueno… ahora que sabes qué siente… puedes olvidarlo y empezar de cero… - Jin posó su mano en mi regazo, mirándome con una sonrisa ladeada –
-       ¿Empezar de cero…? No creo que sea tan fácil… - Fruncí un poco el ceño ante su tacto, mirándolo de reojo –
-       Bueno… si no lo intentas… no lo sabrás… - Esta vez se inclinó hacia mí para susurrármelo al oído, por lo que me sorprendí aún más –

En verdad tenía razón. No podía quedarme lamentándome. No había cambiado nada, aunque no se lo hubiese dicho, nunca habría sido posible.. Siempre lo había sabido. ¿De qué me estaba lamentando entonces?. Me acabé de un trago la jarra que tenía en las manos y pedí otra al camarero al verlo pasar.

No sabía ni que hora era ni cuantas cervezas había bebido, pero una vez más estaba apoyado en el hombro de Jin, caminando por la calle mientras ambos reíamos por cosas banales. Probablemente yo iba más borracho que él, porque sin saber cómo, en un abrir y cerrar de ojos había sido acorralado contra la pared, sintiendo como el cuerpo de este se pegaba al mío. Apoyé las manos en su pecho y traté de empujarlo para apartarlo, gastando fuerzas en vano pues apenas pude separarlo unos centímetros.


-       No te resistas… - Susurró, inclinándose hasta que nuestros rostros quedaron bastante cerca, tanto que podía sentir sus labios sobre los míos – Olvida a Kamenashi… y míramen a mí…



No hay comentarios:

Publicar un comentario