jueves, 18 de febrero de 2016

Only You 05

Me empujó suavemente, haciéndome caer de espaldas sobre la cama para después colocarse encima mía, arremetiendo contra mis labios con un intenso beso. Tardé un par de segundos en reaccionar, acabando por corresponder a este de la misma manera, cerrando los ojos aunque algo mareado aún por el alcohol.

No tardé en acabar dejándome llevar. Hacía mucho tiempo que no llegaba tan lejos con alguien y aunque la conciencia me dijese que me detuviese, mi cuerpo parecía que era el que tenía el control en esta ocasión. Pasé los brazos por su cuello, enredando los dedos de una mano en el pelo del menor mientras con la otra acariciaba su nuca, ladeando un poco la cabeza para encajar los labios de ambos. Al sentir sus manos bajo mi camiseta me estremecí un poco, cosa que pareció divertirle pues ahogó una suave risa en el beso, separándose después de eso.

-       Que sensible… quién me lo iba a decir…. – Susurró cerca de mi oído, pegando su cintura a la mía –
-       C-cállate… - Podía sentir su erección perfectamente, lo que me hizo ruborizar levemente –

Cuando me empezó a levantar la camiseta me incorporé para que pudiese hacerlo, llevando las manos a su camisa, desabrochando algo tembloroso por los nervios sus botones. Al descubrir su pecho deslicé los dedos por su abdomen mientras se quitaba la camisa para después lanzarla a un lado, volviendo a abalanzarse contra mis labios en un beso más fogoso que el anterior, al cual esta vez respondí sin dudarlo. Estaba excitado y mucho. No sabía si era por el alcohol o por otra cosa, tampoco me importaba, en ese momento sólo pensaba en ir a más por lo que me armé de valor, deslizando las manos entre ambos cuerpos y mientras desabrochaba su pantalón con una mano, con la otra comencé a acariciar su miembro sobre la tela vaquera. Aquello debió de gustarle pues empezó a mover la cintura contra mi mano, dejándolo colar la lengua en mi boca par profundizar el beso, empezando a mover su lengua contra la mía, enredándolas una y otra vez hasta que ambos nos quedamos sin aire.

Al separarnos pude sentir su mirada fija en mí. Deslicé una mano por su pantalón, empezando a meter los dedos por sus calzoncillos. Podía sentir el calor que desprendía su cuerpo sobre el mío, pero su mano detuvo la mía, sacándola de su ropa para, en un rápido movimiento, ponerme de cara al colchón. En un abrir y cerrar de ojos me despojó de la ropa que me quedaba, sujetándome por las muñecas con una mano por encima de mi cabeza, limitando mis movimientos.

Se me nubló la vista por unos segundos, sentía mi cuerpo arder aunque ya no sabía si era por el calor o por la situación en la que estaba. Forcejeé un poco aunque sin muchas fuerzas, abriendo los ojos de par en par cuando sentí de nuevo la erección del menor, esta vez presionando mi entrada, lo que hizo que se me escapase un pequeño jadeo.

-       Jin… e-espera… - Mi cuerpo se tensó al sentir como empezaba a presionar mas insistentemente – no estoy… listo… - Era incapaz de hablar de corrido pues los jadeos iban saliendo cada vez más seguido desde mi garganta-
-       Llevo esperando mucho tiempo… - Y sin esperar más se abrió paso en mi interior de una sola embestida-

De mis labios salió un gemido desgarrado. Lo sentía abrirse paso violentamente en mí, entrando y saliendo sin piedad. Su mano apretaba mis muñecas mientras con la otra separaba mis nalgas, aumentando rápidamente la velocidad de sus embestidas mientras esos gemidos dolorosos empezaban a cambiar a placenteros, sintiendo como mi cuerpo se iba acostumbrando a la sensación de tenerlo en mi interior.

Alcé un poco la cintura, dejando así mi trasero más en pompa aunque con el pecho aún pegado al colchón. Fue en ese momento cuando lo sentí. Apreté los ojos en el momento en el que su otra mano envolvía mi miembro y empezaba a masturbarme primero lento pero después más rápidamente, imitando con esta sus propios movimientos contra mi. Tenía la mente en blanco. Dejé que mi cuerpo reaccionase por instintos y sin poder aguantar más me vine con un gemido orgásmico en su mano, notando además mi cuerpo contraerse sobre el miembro del menor, que no tardo tampoco mucho más en correrse en mi interior, llenándome por completo.

Me soltó el agarre de la cintura, saliendo lentamente de mi y yo me dejé caer por completo sobre la cama. Sentí el colchón hundirse a mi derecha y segundos después unos brazos rodearme para abrazarme. No tardé en quedarme dormido debido al cansancio acumulado.

___________________________________________  

Me despertó el sonido del móvil pegado a mi oreja. Pegué un brinco en la cama, cayendo al suelo por un lateral de la cama completamente desorientado mientras buscaba a tientas con la mano sobre el colchón el dispositivo. Al  encontrarlo rápidamente descolgué la llamada sin ver siquiera de quien se trataba.

-       ¡D-diga…! – Estaba aún sorprendido. El corazón me latía tan rápido que se me podría haber salido del pecho. Me pasé la mano libre por la cara y por el pelo, tratando de espabilar un poco-
-       ¿No piensas venir a abrirnos? ¡Llevamos un buen rato llamando a la puerta! –La voz de Nakamaru resonaba demasiado alta al otro lado del auricular, haciendo que me separase el móvil de la oreja-
-       Ya voy… - Colgué y me puse en pie, caminando para abrir la puerta, llevando la misma ropa de la noche anterior. Abro la puerta y miro con leves morros a Nakamaru y Taguchi, echándome a un lado para que pudiesen pasar- Buenos días… aah… - Dejé escapar un pequeño bostezo mientras cerraba la puerta- ¿Qué ocurre…?
-       ¡Nos vamos a la playa! – Taguchi rió mientras se apoyaba en el hombro de Nakamaru mientras este asentía-
-       ¿A la playa…? ¿Ahora…? – Los miré aún más sorprendido pero sonreí ampliamente- ¡Si! ¡Vamos!

Corrí a la habitación, quitándome la ropa hasta quedarme en boxers, abriendo el armario para ver que ropa elegía. Me puse un vaquero algo holgado hasta la pantorrilla y una camiseta blanca, poniéndome por encima una sudadera gris. Al darme la vuelta alcé las cejas sorprendido, no había sentido la presencia de Nakamaru, que me observaba apoyado en el marco de la puerta. ¿Cuánto llevaba ahí mirando? Opté por no darle importancia, caminando hacia este.

-       Si no te quitas de en medio no podré ir a peinarme… Por cierto ¿habéis desayunado? Porque yo me muero de hambre – Pasé a su lado, metiéndome en la baño para asearme, seguido todo el rato por Nakamaru, al que enseguida se sumó Taguchi-
-       Deberíamos irnos… ya vamos tarde – Taguchi parecía impaciente. En verdad los dos lo parecían-

Al terminar de arreglarme apoyé una mano en la espalda de mis compañeros y los guié hacia la puerta para salir los tres por esta, cerrándola a mis espaldas para luego ir con ellos hasta el coche de Nakamaru, subiéndome en el asiento del copiloto mientras Taguchi subía en el asiento trasero.

Realmente me hacía ilusión esa escapada, los tres juntos. Durante el viaje me dediqué a buscar en la radio buena música, charlando y bromeando hasta que pasadas un par de horas el coche se detuvo, aparcado justo frente a la playa. Bajé rápidamente del coche, estirando un poco los brazos hacia el cielo. Por fin habíamos llegado e íbamos a pasarlo genial, aunque no nos bañásemos pues hacía algo de frío.

___________________________________________ 

 Me desperté al sentir un pinchazo de dolor recorrer mi cuerpo al moverme en la cama, dejando escapar un pequeño quejido. Otra vez había despertado con una resaca horrorosa y encima en la cama de Jin. A este paso acabaría cogiendo por costumbre dormir ahí. Me incorporé hasta quedarme sentado en la cama. Respiré hondo y fue en ese momento cuando caí en la cuenta de mi desnudez. Miré alrededor y vi que a mi lado Jin dormía plácidamente, también desnudo. En ese momento todo lo que había ocurrido esa noche me vino a la memoria: me había acostado con él. Aunque al principio había sido casi obligado a ir a su casa, finalmente había acabado dejándome llevar sin entender muy bien el por qué.

Lentamente bajé de la cama y busqué por el suelo mi ropa. Me vestí lo más rápido que pude y, procurando hacer el menor ruido posible, salí de allí, comenzando a caminar por la calle. No tenía fuerzas para ir andando de regreso a mi casa, así que paré un taxi y subí a este, indicándole la dirección. Al llegar, en lugar de entrar, saqué de mi bolsillo la llave del coche, subiendo a este para después arrancarlo y ponerme en marcha. No tenía claro a dónde iba. Me dolía el cuerpo entero y la cabeza parecía que me fuese a estallar con ese dolor punzante y martilleante que sentía en las sienes, pero a pesar de todo eso, sabía que si me quedaba en casa acabaría derrumbándome.

Conduje durante casi tres horas hasta que me detuve frente al mar. Hacía mucho tiempo que no pasaba por ahí y al bajar del coche y sentir la brisa marina golpear mi cara me sentí casi recuperado al momento, hasta que a lo lejos escuché su nombre.

-       ¡Kame! ¡Espera! –La voz de Nakamaru era inconfundible-

Me giré hacia el sonido de su voz y fue en ese mismo momento cuando mi mirada se cruzó con la de Kame una vez más.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Only You 04

Me senté en el sofá con una lata de cerveza en la mano. Los nervios me carcomían por dentro y había una tensión en el aire que casi se podía cortar con un cuchillo. Ahí estaba, después de tanto tiempo, sentado a mi lado bebiendo de su lata, mirando al frente como si tratase de evitarme.

Me mordí el labio inferior un momento, sin poder evitar mirarlo de reojo. Llevábamos ya un buen rato en silencio, había muchas cosas que aclarar y no me salían las palabras.

-       Ueda… - Y ahí estaba. El comienzo de la gran y esperada conversación-
-      Dime…. – Respiré hondo, armándome de valor para girarme hacia este, mirándolo a los ojos –
-       ¿Dime…? – Dejó escapar una sarcástica risa – Desapareces sin decir nada… No coges… No, cambias de teléfono… Cuando consigo contactar contigo me cuelgas… ¿Y encima me dices “dime”? ¿Pero se puede saber qué pasa contigo?
-       Yo… Lo siento… Es solo que… - Hice una pequeña pausa, respirando hondo - No podía aguantarlo más…
-      ¿El qué…? Si no te explicas no podremos ayudarte… No queremos que dejes el grupo… - Intenté sostenerle la mirada pero acabé desviándola, volviendo a morderme el labio inferior -
-   También yo os echo de menos… pero es difícil… sintiendo lo que siento… Sabiendo que esto irá a más porque cada día ha ido a más y más desde hace años… y que por mucho que intente frenarlo no puedo… - Kame me miraba extrañado, no sabía de qué le estaba hablando, era obvio… nunca nadie había sospechado nada, me había encargado siempre de no dar pie a esa clase de pensamientos entre mis compañeros-
-       Ueda… no te sigo… - Su ceño se frunció ligeramente - ¿De qué estas hablando ahora?

Respiré hondo de nuevo, reuniendo todo mi coraje para poder mirarlo fijamente a los ojos con un semblante serio.

-       Estoy hablando de que estoy enamorado… de ti… - Su rostro pasó por diferentes expresiones, empezando por la sorpresa seguida de la incertidumbre, confusión y por último, empezó a reir –
-  ¿Pero te has vuelto loco? – Seguía riendo pero al ver que mi expresión no cambiaba empezó a ponerse serio – Espera… ¿no es una broma…?

Se llevó una mano a la nuca, asintiendo lentamente mientras miraba hacia otro lado. Si el ambiente ya estaba tenso antes, ahora casi no podía ni respirar de la presión. Por fin lo había dicho, pero no obtuve respuesta.


-       Tengo… Tengo que irme… - Susurró antes de levantarse, caminando hacia la puerta para segundos después marcharse por esta, dejándome en mi propio salón –


_______________________________________________________________________

Era la hora del descanso. Llevaba un rato notando las miradas de Nakamaru y Taguchi fijas en mi, sentado cada uno a un lado mío en la mesa donde teníamos los papeles de las nuevas canciones.

-     Kame… ¿estás bien…? – Me sacó del trance el peso de una mano sobre mi hombro, girándome rápidamente hacia Taguchi –
-       ¿Ah..? ¿Qué…? – Lo miré extrañado. No había escuchado lo que había dicho –
-       Que si estás bien… llevas todo el día en babia… - Esta vez hablaba Nakamaru-
-    Aah… si, estoy bien, sólo es que he dormido poco hoy - Obviamente ambos estaban preocupados, por lo que sonreí levemente, tratando de restarle importancia – Ah… ayer estuve con Ueda, está bien… pero creo que va a costar que vuelva al grupo…
-   ¿Ah? Pero si estaba segurísimo de que conseguirías que volviese… -Taguchi se puso en pie, mirándonos a Nakamaru y a mi – Voy a tomar un poco el aire…

Al irse, me giré hacia Nakamaru, encogiéndome un poco de hombros.

-       Lo siento… es que todo es más complejo de lo que me imaginaba… y no creo que yo sea el adecuado para hacerlo volver…
-  ¿Por qué lo crees…? –Su ceño se frunció ligeramente, mirándome aún más extrañado –
-     Porque… Uepi me ha confesado como se siente… y es… complicado… llegar a una solución… - Asentí, poniendo morros levemente de manera inconsciente –
-       Kame… ¿Qué ha pasado exactamente…?
-    Pues… - Lo miré, suspirando, dejándome caer sobre la mesa, escondiendo la cabeza entre los brazos – Se me confesó… dijo que estaba enamorado de mi… - Giré la cabeza un poco hacia este. Tenía los ojos abiertos de par en par y la boca algo entreabierta por la sorpresa –
-       Espera… ¿Por fin? – Parpadeó, tratando de asimilar la noticia –
-       ¿Cómo que por fin…? ¿Lo sabías…?
-   Claro… se le notaba… lo sorprendente es que no lo supieses…  creo que lo sabíamos todos menos tu, por lo que se ve… - Sonrió levemente, pero parecía más una amarga sonrisa –

El resto del día transcurrió tranquilo aunque con algunas risas y bromas. Agradecía que tanto Nakamaru como Taguchi intentasen animarme, al igual que yo intentaba hacerlo con ellos también.

Al salir del trabajo subí al coche con Nakamaru. Nos había invitado a salir esa misma noche, así que accedí, aunque Taguchi había denegado porque decía que tenía algunas cosas que hacer, así que al final nos fuimos los dos sólos a cenar a un restaurante de sushi. Según nos sentamos en una mesa algo apartada empezamos a hablar, a ponernos al día de algo que no fuese trabajo.

Delante nuestra pasaron varios platos de sushi y sashimi, además de un par de cervezas para cada uno. Todo iba sobre ruedas. Habíamos conseguido evadirnos de todo y lo único en lo que pensábamos era en pasarlo genial, además, con Nakamaru era imposible no divertirse. Pasamos horas en aquel lugar hasta que al final decidimos volver.

Tras dejarme en mi casa, entré en esta y me dejé caer sobre la cama al llegar al dormitorio, cogiendo el teléfono para mirar la hora.

-       Las dos de la mañana… Debe de estar durmiendo… - Susurré, cerrando los ojos y sin darme cuenta, me acabe durmiendo así mismo –
_  ______________________________________________________________________ 

-      La cagué… se lo acabé diciendo… - Suspiré, llevándome de nuevo la jarra de cerveza a los labios, mirando al frente –
-       ¿Y qué te dijo…? – Jin me miraba preocupado, bebiendo también de su cerveza-
-       Nada… se levantó y se fue… - Apoyé la frente en la barra del bar, cerrando los ojos – No tenía que haber dicho nada… Ni haberlos dejado tirados…
-       Mira el lado bueno… ahora que sabes qué siente… puedes olvidarlo y empezar de cero… - Jin posó su mano en mi regazo, mirándome con una sonrisa ladeada –
-       ¿Empezar de cero…? No creo que sea tan fácil… - Fruncí un poco el ceño ante su tacto, mirándolo de reojo –
-       Bueno… si no lo intentas… no lo sabrás… - Esta vez se inclinó hacia mí para susurrármelo al oído, por lo que me sorprendí aún más –

En verdad tenía razón. No podía quedarme lamentándome. No había cambiado nada, aunque no se lo hubiese dicho, nunca habría sido posible.. Siempre lo había sabido. ¿De qué me estaba lamentando entonces?. Me acabé de un trago la jarra que tenía en las manos y pedí otra al camarero al verlo pasar.

No sabía ni que hora era ni cuantas cervezas había bebido, pero una vez más estaba apoyado en el hombro de Jin, caminando por la calle mientras ambos reíamos por cosas banales. Probablemente yo iba más borracho que él, porque sin saber cómo, en un abrir y cerrar de ojos había sido acorralado contra la pared, sintiendo como el cuerpo de este se pegaba al mío. Apoyé las manos en su pecho y traté de empujarlo para apartarlo, gastando fuerzas en vano pues apenas pude separarlo unos centímetros.


-       No te resistas… - Susurró, inclinándose hasta que nuestros rostros quedaron bastante cerca, tanto que podía sentir sus labios sobre los míos – Olvida a Kamenashi… y míramen a mí…